El Trastorno Afectivo bipolar es una enfermedad mental grave y crónica que se caracteriza por un estado de ánimo que transita entre dos polos: el de la depresión y el de la euforia.
Con un tratamiento adecuado las personas que tienen esta enfermedad pueden llevar una vida completamente independiente y plena en el área familiar, académica, laboral y social.
Para el manejo de esta enfermedad, existe un tratamiento farmacológico y otro no farmacológico:
Tratamiento farmacológico.
Indicado y supervisado por un psiquiatra. Se usan medicamentos de la familia de los Estabilizadores del Ánimo (anticonvulsivantes, antipsicóticos atípicos y litio).
Tratamiento no farmacológico.
Se refiere a los apoyos y herramientas que entregan los psicólogos y los terapeutas ocupacionales principalmente. Esta parte del tratamiento es fundamental para apoyar a los pacientes en etapas de la enfermedad y de la vida que pueden ser complejas.
No se recomienda iniciar estas intervenciones cuando el paciente se encuentra maniaco o eufórico.
En estas intervenciones se le enseña al paciente y a su familia acerca de qué es el trastorno afectivo bipolar y se les acompaña en el proceso de aceptar lo que implica este diagnóstico. En muchos casos en este periodo existen miedos y preguntas que se pueden resolver o aliviar con el trabajo de estos profesionales.
Con las intervenciones psicosociales los pacientes y sus cercanos aprenden a controlar los factores que pueden gatillar crisis o recaídas.
